11-11-08Luego de la asunción al mando como primer ministro del actual gobierno nacional, Yehude Simon Munaro se comprometió realizar un trabajo descentralizador eficiente, en una de sus declaraciones sostuvo que Puno no sería la región abandonada e incluso ofreció sus buenos “oficios” para dialogar con las autoridades y población organizada con motivo del aniversario fundacional de la ciudad del lago.
De manera inexplicable, sin fundamentos técnicos específicos y sobre todo atendiendo a un sistema de inteligencia nacional desacreditado y decadente, en diversos medios de comunicación nacional, la sociedad organizada de Puno recibe un medroso comunicado, donde el Premier suspende su visita a Puno, argumentando motivos de seguridad personal, porque supuestamente nuestra región estaría sopesando una imparable “Convulsión Social”.
Según reportes oficiales que conoce la prensa regional, Puno en los últimos tres meses no tiene un problema de ingobernabilidad o convulsión social, claro que algunos sectores se movilizan por las principales arterias de la capital regional, pero son protestas locales y solicitando mayor atención al gobierno regional o organismos descentralizados del ejecutivo, pero en ningún caso se pudo observar la tal “convulsión social” tan degradante a la civilidad andina asentada en la meseta del Collao.
Ahora bien, la población de Puno si está sufriendo una peligrosa pérdida de seguridad, las instituciones públicas que amparados por la carta magna son las encargadas de brindar habitabilidad a los ciudadanos de ésta parte de la patria, No están cumpliendo con su misión, desde la fundación de la república peruana el poder judicial es una isla, el ministerio público no cumple con resguardar los sagrados intereses de la población y nada tenemos que argumentar de nuestra Policía Nacional.
Oprobiosamente las estadísticas oficiales de la Policía Nacional indican que los robos, asaltos, estafas y asesinatos cuasi selectivos se producen de manera impune. Queremos creer que éste informe denigrante para la institución policial pudo ser recogido por los elementos de las fuerzas armadas encargados de hacer trabajo de “inteligencia”, si nuestra sospecha es veraz, entonces si existe la convulsión, pero no social sí de seguridad.
Ahora bien, con elementos mezquinos que medran del estado quién no puede tener la mente a la defensiva, no dudamos de la honorabilidad de algunos funcionarios, pero el mal hedor es deprimente. Diversas organizaciones civiles se organizaron para hacer llegar propuestas de proyectos a ser viabilizados por las autoridades locales y regionales, hubo ajetreo en los municipios distritales de lugares recónditos de la región, clonación de proyectos y bosquejo de planes integrales, ésa población agitada por la cercanía de la llegada del Premier ahora queda desilusionado.
Dialogando con algunos proyectistas, se supo que la sola elaboración de proyectos generó una fuerte inversión de dinero en los proyectistas, además para priorizar algunas necesidades, algunos alcaldes dejaron de ejecutar obras, teniendo en cuenta que estamos a final del ejercicio presupuestal 2008. ésas poblaciones son las que ahora se quedan en el aire y solamente ahora tratarán de remendar sus obras y finalmente entregarlo a sus beneficiarios, que en su mayoría son Instituciones Educativas.
Ésta forma de gobernar no hace más que reivindicar al centralismo y la descentralización es un oasis con una población al borde de la desesperación, de ésta situación se aprovechan los mensajeros del “cambio” porque (a decir de ellos) viven el atraso y el olvido. Ésta irresponsabilidad de las fuentes informantes de la supuesta “convulsión” y la dudosa actuación del premier Simon Munaro, hace reflexionar nuevamente, ¿seremos la última rueda del coche?, ¿Otra vez más seremos postergados?, ¿quién sanciona a los informantes mentirosos?, ¿a quién beneficia la decisión dudosa del premier?. Desde éstas líneas exigimos que toda palabra empeñada por la autoridad sea cumplida a cabalidad, y los dirigentes agoreros del desastre no tengan cabida, serenidad ante todo y agotar el diálogo, quemar etapas es lo má aconsejable en éstas situaciones embarazosas.